El caballo se quemaba lentamente. Habían colocado leños alrededor, más largos y finos sobre el anca y el lomo, haciendo una especie de pira, y rellenaron los espacios libres con madera más corta hasta llegar a la cabeza. El eucalipto enciende rápido, sobre todo si se lo rocía con una buena dosis de kerosene, pero el cuerpo renegrido y chamuscado del animal tardaba en consumirse. ((bajar, más descriptivo)). Bakunin había estado toda la tarde anterior con el peón, Boris, sudando durante la primera quemazón. La panza del bicho estaba hinchada y había reventado, agitando el mosquerío que se hbía juntado alrededor. Lo habían descubierto por la mañana, tirado de lado a unos metros detrás de los chiqueros. Era probable que hubiera muerto a la tarde o durante la noche, porque Andrés lo había visto todavía de pie el domingo temprano, caminando despacio y bamboleando apenas la cabeza, que inclinaba hacia adelante. ((aclarar tiempos)).

Ahora Bakunin dirigía las maniobras mientas Lito traía algunas carretillas más con leña desde el galpón o de las pilas acumuladas al lado del inmenso garage. El monte empezaba apenas unos metros más adelante, desde los chiqueros se habían talado unas diez hileras de árboles y se había despejado una zona que iba desde el alambrado lindero, a la derecha unos 100 metros, hasta el alambrado que bordeaba el camino del Patio de Armas. Este espacio libre protegía de problemas por la caída de árboles y de potenciales incendios a partir de colillas arrojadas irresponsablemente en als cercanías de las construcciones, o por lo menos eso cría quien había talado los eucaliptos, que era Narciso. Los chiqueros hacía más de 30 años que no albergaban chanchos y Narciso los había convertido en invernadero a partir del ’92, donde cultivaba toda clase de verduras y hortalizas, y en el que había desarrollado su sistema revolucionario de hidroponia, importado de Almería, para disfrutar de tomates, lechugas y rábanos durante todo el año. ((bajar ironía, más austero, seco. la ironía y el humor negro tienen que aparecer en el diálogo)),

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Los leños ardían y ya se estaban formando brasas. De la cabeza prácticamente lo único que quedaba era el cráneo y las quijadas.

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Descuartizando el cadáver con la azada.

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La historia superficial cuenta cómo Bakunin y Lito queman el caballo. Descripción de lugar y situación. Acciones. Físico. Esfuerzo, sudor, calor. La historia profunda: el humor negro que ambos construyeron en ese contexto, la relación entre ambos, la fraternidad. Hablan de los doblones, de la obsesión de N., de la locura de X., de K. en el hospital, de la avaricia de la flia, la guita y quién se la queda, la herencia. Despedazan el caballo y sale mierda. El caballo metáfora: basural, quemar los restos de algo que estuvo vivo, una pira, qué queman además? (el humor negro: chispas, arde chisporrotea, “echále más napalm”), el peligro de incendio.

Fondo: hace tiempo que no están juntos, cada uno anduvo en la suya, asilados, es una especie de reencuentro también, fiesta, festejo, recuperan la hermandad. El destino del tío aparece? Los F. como enemigos. la historia de amor/odio de K. y E. Hacen un exorcismo? El caballo, Olivia, bien objetivo: un objeto, algo que se pueda aporrear, destruir, desarmar, enterrar, deconstruir, algo contra lo que hacer rebotar la conversación, la ira y el desprecio que tienen ambos, la amargura que guardan, 2 aliens. El abuelo se está muriendo (no lo saben?), en las últimas, le pueden amputar la pierna. El tono de la conversación es medio folclórico, festivo, liviano, ácido.

febrero 1999.

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Pasemos en limpio todo lo que tenemos para el cuento:

“Echále más napalm”.

Lito levantó dos leños y los acomodó arriba del anca. La carretilla estaba llena. Había ido y vuelto del galpón de los pájaros (en otra época hubo una pajarera gigante, con canarios, zorzales, algún que otro cardenal, dos bebederos tipo fuente) por el potrero de los Paraísos. El pasto estaba alto y la carretilla avanzaba lenta. La mayoría de los Paraísos y pinos que rodeaban los galpones habían sido talados. Quedaban las bases de los troncos, nudosas, que Lito esquivaba en zig-zag cada tanto. El fuego volvía a consumirse en la zona más problemática, ancas y muslos. Bakunin llenó la latita con kerosene del bidón y volvió a rociar al bicho. Las llamas se levantaron medio metro por atrás, luego en la panza, con una especie de chasquido o silbido grave, una palmada asordinada.

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pasé media hora grabación caballo, bien, buscar el tono, violencia, cortar, dejar austero

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trabajar con animales, condensan locura, miedo, emociones. refractan. espejos como el de “La reina de las nieves”

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buscar 1 imagen para empezar: el cadáver del caballo

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hacer un mapar de zona de chiqueros y galpones en ISLA. los recorridos desde caballo, cantidad. describir foto. empezar por descripción de caballo quemándose

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volver al caballo. por qué ese es el 1º cuento (de la serie). hay algo ahí fundante. Los oficios terrestres, El obstáculo, Walsh, Onetti, pero con la fueria del festejo (reencuentro). ebriedad de los sobrevivientes. el bicho muerto: quemar la locura.

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El caballo se quemaba lentamente. Estaba echado sobre su lado izquierdo, la carne carbonizada, negro salvo en la cabezo, que asomaba parte del cráneo entre los leños. La piel se había consumido el día anterior, cuando Bakunin y Boris, el peón, iniciaron la operación, por la tarde. Lo habían encontrado temprano a la mañana, detrás de los chiqueros, lleno de moscas. Era probable que hubiera muerto durante la noche, quizás a la tardecita, porque lo habían visto aún el domingo de mañana caminando por los alrededores, con la cabeza gacha, tambaleante. Ahora, Lito llegaba con otra carretilla cargada de troncos.

¿De qué se había muerto el bicho? Bakunin decía que no les habían dado las tomas a los caballos en enero, quizá tuviera parásitos y, debilitado como estaba, había palmado. Narciso, en cambio, opinaba que se había tragado algún pedazo de alambre, de los tantos que andaban dando vueltas por el campo, que le perforó el estómago o algo así (Narciso era el que había olvidado darles las tomas). De cualquier manera, estaba muerto, apestaba y tardaba una eternidad en consumirse el maldito animal.

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describir la foto: Bakunin con un palo largo fino, una vara apuntando al anca del caballo, fondo de bosque de eucaliptus, una portera, paso, con 3 troncos largos venidos a menos a lo lejos. carqueja. el pasto, semicírculo, chamuscado alrededor del caballo. listones largos, algunos finos y redondeados, otros anchos en la parte trasera del animal. troncos y tronquitos hacia la cabeza. madera chica, ramas alrededor. poco humo sale del medio, por la panza.

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Lito fue y volvió con la carretilla: a la pila de leña delante del garage, a la leña guardada en el galpón de los pájaros (aún se ven las inscripciones rúnicas que él mismo pintara hace años en una de las paredes). Bakunin fue al galpón por el kerosene. Fue a buscar una pala y volvió con un pico y una azada. También con una vara larga. Fue por otro bidón de kerosene. Lito tenía una cámara fotográfica y una grabadora (incluirlas en el relato?).

que transcurra la acción en 2 días o en 1?

releer Onetti.

Lito insistió en que apagaran las brasas con agua de la manguera. Bakunin no le daba mucha importancia.

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los diálogos de caballo 1: !

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Nuestra risa negra se estampa y rebota

contra el caballo quemado

humeante

No hay cenizas aún en esta tarde de verano

bajo el sol

Somo dos sobrevivientes que se ríen sin prisas

de los doblones empotrados en la pared de la casa

de los nazis ocultos en el monte de eucaliptus

de la isla en la que crepita el caballo

que con esfuerzo intentamos deshacer / enterrar/eliminar/destruir/liquidar

Somos dos sobrevivientes que se ríen sin prisas

de los doblones y de los nazis en esta isla

donde4 crepita el caballo que con esfuerzo

intentamos enterrar/quemar

Nuestras risas queman el caballo

donde doblones y nazis crepitan sin prisa bajo el sol

No hay cenizas aún en esta tarde de verano

para dos náufragos que festejan, íntima, secretamente no se sabe muy bien qué

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Me pasa la latita y roció con kerosen al caballo.

Yace de lado.

Los leños arden y el fuego suena grave.

Negro salvo el cráneo.

Llevo otra carretilla cargada de leña desde la pila frente al garage inmenso.

Atravieso el potrero y esquivo las bases de los pinos, de los paraísos talados hace años.

El cuerpo chamuscado del animal, lleno de moscas.

Sudamos bajo el sol en esta tarde de verano.

Murió hace tres días, a la tardecita o por la noche.

La panza está llena de mierda.

Con la azada destrozo el anca, el estómago, la columna vertebral para que se consuma más rápido.

Trajo otro bidón con kerosén de la pieza de las monturas.

Nos sacamos fotos al lado del animal.

Trajo una azada y un pico.

Hablamos de K, en la cama del Hospital Británico, en Montevideo.

Hablamos de nuestro abuelo. Le amputaron la pierna.

Todavía no le amputaron la pierna, una semana más tarde lo harán.

Asado de tira, querés, le pregunto.

Carbonizado, hiede.

Las moscas están por todos lados.

Insisto en apagarlo con agua de la manguera.

El monte está a 20 metros.

Nos damos órdenes. Alegremente nos insultamos.

Hablamos de la locura de X., de la historia de los nazis.

El bicho tarda en consumirse.

La madre está sentada al lado de la cama del Hospital, en Montevideo, día y noche. Casi no duerme.

El cráneo gris, manchado de negro.

Nuestra conversación rebota contra el animal y vuelve a nosotros.

El caballo rengueaba, caminaba con la cabeza gacha, tambaleante, por los alrededores de las casas, hace unos días.

Se viene una tormenta, otra vez, como ayer.

Llegué empapado, subí por la avenida de eucaliptus en medio de la lluvia, corriendo.

Mi abuela parece un insecto.

Cada paso que doy, lo di cientos de veces, resuena hacia el pasado, hacia la prehistoria. Puedo cerrar los ojos y caminar como un ciego.

Hablamos de Narciso, de su odio a los F., de cómo cambió los doblones de lugar. Ahora los guarda en su pieza.

*

un género, un procedimiento: herramietnas para explorar un material

marzo – mayo 1999

*

RECUPERAR los diálogos. Empezar desde ahí otra vez, está lo grave, severo, hay que ocultarlo, meterlo en el medio de lo burbujeante, la exageración, el grotesco, lo desopilante, que sea humor negro el tono general, a lo Bierce. QUE DÉ RISA.

Las influencias son fuerzas.

Admirador de las novelas y cuentos de Hemingway. Durrell: insuperable en su lenguaje.

No sé de influencias literarias.

Escribe y oye el “clamor de 30.000 personas” en el hipódromo. Está escribiendo un cuento que transcurre en El Paso. Unas personas que van a un hipódromo. Algo específico para sacarlo adelante (al cuento).

Esto sugiere aquello. Influencia tan natural como el agua de lluvia. Una llamada equivocada, un tal Nelson. Aparece un negro siniestro llamado Nelson en el cuento.

Tengo mala memoria (no le creo).

Grandes vacíos. Pero puedo recordad algunas cosas, pequeñeces. Los “detalles”, tipos de memoria “más dramáticos”.

Ninguno de mis cuentos sucedió. No estoy escribiendo una autobiografía.

Pero sí parte de ellos.

Henry Miller. Escribir en la precariedad.

La educación, creíamos, nos abriría puertas.

Teníamos grandes sueños, mi mujer y yo.

Pero estábamos equivocados.

La mayor influencia en mi vida y en mi escritura han sido mis hijos.

Flannery O’Connor: No muchos acontecimientos después de los 20 hacen falta. A mí: material de los cuentos: después de los 20.

Recuerdo una lavandería. Palabras ásperas con una vieja bruja. Meter la ropa en una secadora. Nada haría tanta diferencia como tener dos hijos. Una influencia real.

La vida que llevaba era diferente a la de los escritores que admiraba.

Había que reducir las miras.

EL trabajo duro y los sueños no bastaban.

Nos había pasado algo terrible. Era una erosión, y no podíamos detenerla.

Durante esos feroces años de paternidad. Las formas que habría de tomar mi escritura.

Trabajos mediocres. Oficios.

Para escribir una novela un escritor tiene que vivir en un mundo que tenga sentido.

Tener una o dos horas para sí. O el sábado. Tal vez el domingo.

Siempre he tenido paciencia parra reescribir.

Tenía que ceder o romperme.

Es posible ceder y romperse al mismo tiempo.

Carver, La vida de mi padre.

(26.5.96)

Puede ser que haya perdido mis grandes ambiciones en aquel tiempo cuando tenía por los 30 años.

El mundo suyo y de nadie más.

Tarjetas en la pared: “Y de pronto todo se volvió claro para él” (Chejov)

Nada de trucos.

Presenciar con la boca abierta esta cosa o la otra (aún a riesgo de parecer tonto).

Novelas de papá o mamá en los ’80.

Recibir noticias del mundo.

Innovación formal en literatura: un desierto con una lagartija por acá o allá.

Llevar noticias de su mundo al nuestro.

Lenguaje común y corriente, pero preciso.

El sentido artístico del lector.

La satisfacción de haber hecho lo mejor.

La escritura como un acto de descubrimiento (Flannery O’connor)

Me agrada cuando en los cuentos hay un sentimiento de riesgo, una amenaza.

Investir el atisbo de todas sus cualidades.

Darle vida a los detalles que iluminarán el cuento para el lector.

(23.5.96)